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21st diciembre 2015

Efecto en magia: ese gran desconocido

Me encanta la Navidad.

Me gusta el frío y encontrar algún motivo para quedarme en casa. La gente viene y va mientras los observo desde el balcón de mi casa.

Una taza de té me acompaña. También uno de mis cigarros. Justo aquí y ahora puedo ser yo mismo. Hacer lo que mas me gusta. Me pongo cómodo y dejo volar mi imaginación mientras ojeo los lomos, ya gastados, de algunos de los libros escondidos en mi librería. A veces hablo con ellos y, aunque sé que no van a contestar, siento que eso me hace estar un poco más cerca de aquellos maestros del pasado.

Magia…

Magia…

Cierro los ojos.

efecto

Arturo de Ascanio

Llamo a la puerta y abre Arturo (de Ascanio). Acabo de retroceder en el tiempo unos cuantos años. Te recuerdo perfectamente. Ahí está Queta también. ¡Todo está igual!. Nos sentamos. Jugueteas con unas cartas mientras reflexionas sobre el concepto del efecto.

“El efecto, Manuel, es un contraste entre la situación inicial y la situación final de un juego. Piénsalo: si una carta es de color rojo y, a continuación, pasa a ser azul el efecto es evidente: se trata de un cambio de color. Así, podemos decir que un requisito para que un efecto sea considerado como tal es el de la claridad. Claridad que va de la mano del contraste entre ambas situaciones. Por tanto, a mayor contraste, mayor efecto”.

Cuanto más claro sea el recuerdo que el público tenga de la situación inicial mayor será el contraste.

Abro los ojos y vuelvo a estar en mi despacho. Arturo ya no está pero sus palabras vuelven a hacer mella en mí. Efecto, efecto…

Ojeo de nuevo mis libros. Mis ojos se detienen. Paul Harris aparece frente a mí. Está descalzo y su sonrisa burlona me hace entender que sabe que voy a buscar entre las páginas de uno de sus libros. Y eso hago.

“Lo que un mago hace al presentar un juego es, a fin de cuentas, inculcar una serie de imágenes mentales que, al ser interpretadas por el espectador, hacen que éste llegue al efecto. Por este motivo algo genérico como cambiar una carta puede ser interpretado como una reordenación de puntos, una aparición, un viaje, una penetración (…)”.

Lo has vuelto a hacer, Paul Harris. Mi mente empieza a trabajar y encuentra ejemplos concretos de lo que dices:

efecto

Paul Harris

  • Reordenación de puntos (Transplant” de John Carney o “The Spider” de Billy McComb).
  • Aparición (Acto de Leipzig)
  • Desaparición (pintaje por desaparición de Tenkai).
  • Viaje (al pasar la mano por la cara del mazo la carta ya no está y la mano, semicerrada, la lanza a otro sitio).
  • Transposición (“Transpo” de Alfonso Aceituno).
  • Recomposición (“Torn & restored card” de Charlie Miller).
  • Escisión (cualquier versión de “Split”: Paul Harris, Richard Kaufman o Ken Krenzel por ejemplo).

De vuelta a la realidad, lo que parecían minutos, habían sido horas. Tras desperezarme decidí salir a pasear. Las calles, solitarias y frías, eran ahora el entorno ideal para dejar que las ideas fueran dando sus frutos.

Los efectos podrían tener un impacto mayor si se combinaran entre sí pero…¿cómo?. Las posibilidades serían infinitas, bastaría con implantar en la mente del espectador la imagen adecuada. Lo que está claro es que el punto de partida ha de ser siempre el mismo: el mago tiene que tener claro cuál es el efecto, sólo así sabrá qué imágenes seleccionar y, por tanto, cuáles implantar en la mente del espectador.

Tradicionalmente el efecto ha sido objeto de profundos análisis debido a la falta de técnicas y efectos que caracterizaban la magia “antigua”. Por este motivo los magos de la época no tenían mas remedio que combinar las herramientas que tenían a su alcance de un modo muy creativo para que el espectador creyera ser testigo de otro efecto distinto del que ya conocían. Digo esto porque creo que la tendencia actual se centra más en el método que en el efecto cuando debería de ser al revés puesto que éste, el efecto, es el responsable de dejar huella en la mente del espectador. Terry LaGerould, un gran profesional americano, lo ha tenido siempre claro. En su libro “Pasteboard Presentations 2” dice lo siguiente:

efecto

Terry Lagerould

“Tengo más de treinta presentaciones del triunfo (*), no hablo sólo de métodos distintos…”

Las palabras de este gran mago hablan por sí mismas. Van más allá de establecer elementos diferenciadores en el método o en la charla, se trata de generar diferentes imágenes en la mente del espectador. Esto es, en esencia, lo que comentábamos antes: identificación del efecto y potenciación de las imágenes mentales.

No olvides que, en cualquier efecto, lo más importante es la mente del espectador.

¡A implantar imágenes!

Manuel Cuesta (21 de diciembre. 2015)

efecto

Manuel Cuesta

 

(*) Por desgracia sólo ha publicado media docena de ellas.

 

 

 

 

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